domingo, 18 de mayo de 2014

Le temo a la muerte. Le temo a la soledad y a la muerte. Nunca había temido antes. Las verdades religiosas salvaban la incertidumbre. Luego, la nada salvaba de la verdad religiosa. Ahora, la nada se erige atemorizante y pareciera que, por si fuera poco, ante esa nada eterna se halla una nada transitoria, del absurdo, de la gran broma de Dios que sopló vida en el polvo de la tierra. No hay amor posible. No hay redención posible. Todos estamos perdidos.

2 comentarios:

Blogger Unknown ha dicho...

La nada es todo. Ese es tu problema.

22 de mayo de 2014, 1:48  
Blogger Unknown ha dicho...

Tu publicación me recordó una de las mías.

"HACER NADA NO ES NADA FACIL
YA PENSAR EN NADA ES IMPOSIBLE, PORQUE SI PENSAS EN NADA, NO ESTAS PENSANDO EN NADA SINO EN ALGO.
AUNQUE ESE ALGO NO SEA NADA, ES ALGO.
Y ALGO NO ES NADA.
NO TENES QUE QUERER NADA NI ESPERAR NADA
NADA POR ACÁ, NADA POR ALLÁ ...
Y DE PRONTO...
LA NADA MISMA.
ENTONCES CUANDO ALGUIEN TE PREGUNTA ¿NO ESTÁS HACIENDO NADA?
DEMUESTRALE CON ORGULLO QUE NADA ES MUCHO. Y POR LO TANTO MUCHO ES NADA-
Y QUE SI ÉL HIZO MUCHO Y TU NADA,
LOS DOS HICIERON LO MISMO: NADA.

Y BUENO... NADA."

Seguiré tus futuras publicaciones si no tienes problemas.
Te invito a visitar las mias.

Saludos.

15 de julio de 2014, 4:40  

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