viernes, 4 de marzo de 2011

Y escribe otra vez sobre
lo sentimental y sin mirar
teclado ni pantalla en un mundo
ateo, en un mundo blanco y en
un mundo negro
que se escribe sin
comas por llegar cada uno
rápidamente a su
puesto de sillitas
músicas y en que
las personas corren y
proclaman de viva
voz que el infierno está
cerca, pero aún existe
la oportunidad y las
buenas nuevas por
tratarse de lo nimio y
lo sincero, de lo grande
y de lo excelso,
porque lo que es arriba es
abajo decía el refrán
trismegisto de la
cuenta larga y la
corta de que hablaban
los gringos con sus
exponentes reducidos a
cuanta cosa, mientras
otros escriben y
lloran con sus páginas
de antaño en los cuentos
de las señoritas que
desposan hombres
que desposan señoritas,
y el señor que en el camino
grita y salta al vacío,
sin gritar auxilio,
sin pedir ayuda, que 
se encuentra a sí
mismo, en que todo
tiene solución menos
el hecho de haber
saltado a las cuatro y
treinta, siendo las
cuatro treinta y
uno, pero cae y ríe,
ríe de improviso
sobre la señora
de las palabras que
hacía una fila
colgada de un árbol
mientras lo trepaba, y
subía y subía quizás
cuánto rato,
quizás con ese,
ese con ce, por
las letras muertas y las
apagadas, las que no se
escribieron por esperar
un tiempo y sonreír de
nuevo, al amanecer de
las horas que se
marchitan de pronto sobre
un teclado arrogante y lleno
de polvo, que comenta
el destino y los cuatro vientos
y los ríos todos, en
su caída libre, en
su tenor sin tamo, en
su tamo sin viento,
de bueyes olvidados,
de sombrero con cinta,
de salud embustera,
de cenizas coladas,
de razón sin penas

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1 comentarios:

Blogger Jimena ha dicho...

tu escribiste este? está bacán, me gustó caleta... estoy psicopatiando tus libretas cibernéticas mágicas.

17 de marzo de 2011, 0:04  

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